El admiraba el cielo en las noches, siempre contemplando esa hermosa estrella que lo seducía con su luz y al mismo tiempo le hacía saber que era inalcanzable.

El sueña, salta tratando de llegar a ella, ella desde el firmamento lo mira y le dice: “si, eres lo que deseo pero no quiero bajar, acá me siento muy cómoda, tengo las nubes, el cielo todo a mi merced, pero quédate ahí para cuando te necesite... Me da consuelo saber que darías la vida por mi.

A esto el delfín siempre respondía lo mismo, esperare paciente a que quieras bajar y estar a mi lado, esperare porque siento que te amo... Pero a medida que pasaba el tiempo, a medida que la estrella se alejaba cada día, el dolor se fue haciendo mas intenso, tan intenso que le costaba respirar, ya no danzaba con el mar, se iba a oscuras y profundas cuevas rogando nadie le molestara, duró tanto tiempo escondiéndose en esos sitios fúnebres, que una noche al mirar a su estrella la luz brillante de esta lo cegó.

Maldijo el día que se fijo en ella, que dolor tan intenso este que hasta físicamente le afecto, pero ya… tenia todo un océano que intentaba seducirle y el no se dejaba, le regalaba flores marinas, danzas de peces para su entretenimiento, y nuestro delfín volvió a saltar, pero ya no miraba a la estrella, nunca mas se dejaría seducir por la ingrata estrella que solo le tomo lastima por su incapacidad de alcanzarla; a partir de ese momento, el seria feliz, sin aferrarse a imposibles y disfrutando de la seducción del mar.


La luna se escondió, las estrellas huyeron cobardemente, los mortales se fueron a descansar y yo quede esperándote...

Salio el Sol, vino la primavera pero parecía invierno, el viento era frío y yo extrañaba tu silencio.

Tu silencio que me decía tantas cosas, a veces bromeaba con mi soledad, tus palabras se extinguieron y tus besos dieron marcha atrás.

Ahora miles batallan por mis besos, y uno en particular ha llamado mi atención, ya no sueño con tus besos, tu silencio parlanchín mudo ya quedo.

Ya no extraño tus palabras de amor, ya no me hacen falta tus caricias, tu amistad la atesoro pero lo que hubo entre nosotros ya no me hace ni cosquillas.

Te he olvidado, tu silencio no he de extrañar, hoy renazco y grito al cielo soy libre de ti y de tu beso falaz!


Ella soñaba con su cuerpo, con sus sublimes manos acariciando su piel, soñaba con sus abrazos que la sostendrían toda la noche mientras ella dormia tranquila y en completa felicidad, soñaba con sus ojos que tenían ese efecto de hacerla sonreir aun entre lagrimas.


Una noche, entre petalos de rosa y luz de vela, el fue de ella completamente, ella lo observaba mientras dormia y suspiraba pues sabia que era un sueño del cual despertaria. Que tristeza que no pudo dormir eternamente y ser suya como lo fue esa noche.


La vida es un sueño, suspira, piensa en esa hermosa mirada, piensa en los besos y los chistes a media noche, suspira nuevamente, una lagrima roza su mejilla, pero ella sonrie...


Por una noche su sueño fue realidad, ella misma fue la culpable de despertar, pues le confeso a su amigo y ocasional amante que eso no era suficiente. Ella siempre lo querra, sera como hasta ahora su amiga incondicional, pero no puede seguir viviendo una fantasia.


Es hora de despertar, los sueños son sueños, ya ella regreso a su realidad, en donde son solo amigos y ella su eterna enamorada.